miércoles, 26 de mayo de 2010
lunes, 19 de abril de 2010
Bienvenida al camino
de las cosas que cambian de nombre,
viajando en un auto pequeño y frío,
es de noche en la ruta
donde comienza tu espiritualidad.
No es necesario que bajes los ojos
cuando la noche hable, más
tarde hay que sobrevivir a fiestas,
y a una guerra en germen
aunque comience tu espiritualidad.
Entonces se hace posible este recuerdo,
este habitar fuera del agua de los peces
cuando somos los peces.
Luego la oscuridad traerá
sus hijos hasta aquí, engañados,
hasta el hueco donde caen las palabras
como fuerzas en tu espiritualidad.
Paisaje
Vi que volviste
joven para verme.
Detrás de estas palabras
como árboles
estoy yo.
Vine con mi hija,
con mi pasado
que es mi padre,
y con las palabras
para irte.
Para saber
que seguiremos,
con los dedos apretados
un paisaje.
Salgamos,
caminando perdidos
a través de la gente
no somos los de antes
ni los de ahora.
María de la Paz Garberoglio
miércoles, 14 de abril de 2010
Las flores que comíamos de chicos,
esa especie de miel, nos colmaba.
La primavera florecía fluorescente a nuestro alrededor.
Por el aire no había nada,
todo era puro. Eramos primos y hermanos del corazón. Corríamos lento -y sin destrezas- por los jardines descuidados; después, con las manos, comíamos comida sin forma, en la cocina.
La casa se venía abajo cuando nos íbamos.
Se partía.
Y al volver cada semana, nos recibía nuevamente
con su amor jungla interminable. El olor pastoso a verde y los insectos que vienen con la humedad. El color de la tierra virgen y, con superioridad, su humor nocturno.
Hasta que un día dejamos de frecuentar su sombra.
Nos descuidamos. El olor húmedo se hizo gris.
Las grietas llegaron al árbol y le dieron muerte.
Paredes y pisos putrefactos, pórfidos. Los jardines
patetizados, sin alma. En un rincón, una lata de atún de Tailandia, con filo, tirada, tapada de hojas, arrumbrada, ridículo.
Adolfo Arenas
martes, 9 de marzo de 2010
Picnic
lo escondiste bajo
un picnic
una noche
en un parque
con monumentos
en zungas y verdes
elefantes de fauna
flotando entre senderos
caminamos lentamente
la nada turbia
aromas del pasto
vuelan y silban
se llevan el tiempo
lo emigran fríamente
tapados de luz negra
los lobos custodian
la noche
el picnic
las zungas.
Picnic
lo escondiste bajo
un picnic
una noche
en un parque
con monumentos
en zungas y verdes
elefantes de fauna
flotando entre senderos
caminamos lentamente
la nada turbia
aromas del pasto
vuelan y silban
se llevan el tiempo
lo emigran fríamente
tapados de luz negra
los lobos custodian
la noche
el picnic
las zungas.
Cura
raperos rubios
en la maceta de las bananas redondas.
Un oso panda que pase
la noche sin dormir,
tocando un stradivarius
por el jardín eléctrico.
Seis pastillas de canción
robadas a un niño sin dientes
(en el living de un
mono ambiente)
remedios contra el
insomnio musical.
IV
a una especie de rito
o viento que unió
nuestra venida
a unas campanas.
Como perfume
de lo que dijimos
(a todos) que éramos,
el premio de levantarse
frente a otros.
Vestidos con una ropa rara,
se caía todo el tiempo.
Nuestros rostros
me recordaban a alguien
que no conozco,
que dibujé cayéndose
de un árbol.
En eso preguntabas
por qué no soy
la gente que vino para verte.
(Sólo pude contestar para mí
que aún no somos los mismos
ni vivimos como nuestros padres).
Fue gracioso vestirme de árbol
con una ropa sin horas,
un perfume.
Una imagen del árbol
que quise ser,
pero llovía demasiado.
IX
es cubrirse de milagros?
Un sitio donde me visto
es la demencia.
Cada pájaro inmune
a la gran mudanza,
que se saca las vendas.
Octubre
Como la sandalia roja de mi madre.
Promesas y autocine.
La promesa de ser otro: perpetuamente renovada.
Las películas que uno se sienta a ver de sí mismo: autocine.
¿Cómo se han probado los metales?
¿Con la lenguas rasposas del animal o las lenguas limadas del hombre?
¿Qué tipo de pieza, autónoma e integrada a la vez, construimos?
Barrera Oro y Daverio: chapitas.
Labat, fuera de juego.
Atravesamos un campo magnético, y así quedamos.
Y con el tiempo, todos locos.
Agua Café
Aprender ruso y cingalés.
El cuerpo duerme, toma lo suyo, descansa.
Adelante,
la epopeya de un día más.
El traje corto y
la mente holgada,
santificada por
la aparición de una enzima buena.
Que une y dispersa.
Mis amigos duermen.
Los anillos corren por las alcantarillas.
Son grandes.
Estamos formando un círculo.


